¿Cómo se bebía el vino en la civilización griega?

Desde su nacimiento en la costa mediterránea, el vino fue cultural y económicamente un factor determinante para el desarrollo en la civilización griega. El vino apareció alrededor del año 4.000 a.c, y desde el año 1.000 a.c. los Griegos plantaron viñedos en todas las regiones de Europa donde llegaban. Fue de esta manera cómo llegó el vino a la península Ibérica.


Lo griegos veneraban al vino y a su dios; Dionisio. Este hijo de Zeus era el dios de las plantas y del vino, y se le adoraba en toda Grecia con fiestas que se celebraban a lo largo de todo el año. Por este motivo, el vino era una bebida de todas las clases sociales en la civilización Griega. Aunque era consumido por todas las clases sociales, los griegos reprobaban el consumo de vino de las mujeres, siendo Esparta la única ciudad en la que las mujeres lo bebían asiduamente.
En la antigua Grecia, el vino no era como hoy en día lo conocemos. Homero describió el vino como delicado y suave, pero, a pesar de sus letras, el líquido era ingerido con agua y reducido a un mejunje tan espeso que debía ser colado con un paño y disuelto en agua caliente. Los griegos eran aficionados a aromatizar los vinos con tomillo, miel o canela y aunque su mayor consumo era por placer, también se utilizaba con fines medicinales sin disolver en agua.
Se servían en vasos de diferentes formas y tamaños, y cada uno recibía un nombre distinto. Algunos de estos utensilios para beber fueron los Kílix (copas poco profundas y muy anchas) y las Amphoras (vasijas donde se servia el vino en la simposia). Para almacenar el vino se utilizaban Kratiras, contenedores de gran tamaño y calidad donde se almacenaba el vino.

Kílix
Kílix usado para beber vino.

 
Grecia produce uva para producir vino y frutos secos y se cultivan alrededor de 250 variedades distintas. Los vinos griegos son de gran calidad y entre ellos destaca el “retsina”, que es elaborado añadiendo resida de pino a los vinos blancos durante su fermentación. Tiene un sabor inusual a pino debido al contenido en resina.
Los vinos de hoy en día poco tienen que ver con lo que los antiguos griegos bebían, pero gracias a ellos podemos disfrutar de esta maravillosa “bebida de dioses”.
¡Brindemos con vino!