¿Cómo es la copa de vino perfecta?

Disfrutar de un buen vino siempre implica muchas variables, pero más allá del precio de una botella, la procedencia o el tipo de vino, hay un detalle que no siempre tenemos en cuenta; la elección de la copa de vino.

Muchas veces pensamos que la copa en la que nos servimos el vino no influye en su percepción, y es todo lo contrario. La copa influye, y mucho. El elección idónea de la copa permite disfrutar al máximo del vino que sirvas en ella.
Por todo ello, hoy nos proponemos ayudarte a elegir la copa de vino perfecta para disfrutar de esta maravillosa bebida.
Las principales características que debe tener una buena copa de vino son las siguientes:

  • Debe ser transparente, ya que el color del vino es esencial percibirlo en la degustación. Una copa con color estropeará la apreciación del caldo que sirvamos en ella, y por lo tanto no apreciaremos su magnitud.
  • Las paredes de la copa deben ser muy finas y su forma ser redondeada, con la boca un poco más estrecha para que los aromas se concentren. Las buenas copas tienen las curvas bien definidas.
  • Mejor con el borde laminado. Tienen un mejor acabado y se sienten mejor al tacto con la boca.
  • El pie de la copa debe tener unos 5 centímetros de altura, para que al sujetarla no calentemos el vino. El correcto uso de la copa empieza sujetándola por el tallo.
  • Debe ser brillante y reflejar la luz. Una buena copa es de un buen material.
  • Si hay varios vinos elige la adecuada para cada uno: copas de flauta para los espumosos, grandes para los tintos que requieren respirar y un poco más pequeñas para los blancos.
  • Si sólo quieres tener un juego de copas de vino, procura que sean de la medida de cata standard (Normas ISO: pie 5cm de alto, el bowl 10 cm y en su punto más ancho, 6,5 cm).

Aunque la diferencia entre disfrutar un buen vino puede estar en la copa, ¡lo principal es que el vino sea el protagonista y no la copa!