¿Qué une a rosas y a uvas?

¿Qué relación tienen las rosas con los viñedos? ¿Porque muchas veces vemos un rosal plantado cerca de cepas de uva? Te contamos el importante papel que tiene esta combinación tan especial en el campo.


Muchos son los que se sorprenden al ver rosales entre las viñas. El contraste del verde de las vides con el rojo de las flores ofrece una bonita imagen para los visitantes.
Pero más allá de lo estético, la realidad es que la plantación de rosales entre los viñedos es un método de alerta de enfermedades en las cepas. Esto se debe a que tanto las rosas como las uvas son susceptibles a contraer las mismas enfermedades causadas por hongos y son, precisamente, las rosas las primeras en mostrar los síntomas. De esta manera advierten de posibles plagas en las uvas y los vinicultores disponen de tiempo para erradicar las posibles enfermedades que puedan perjudicar la producción de vino.  Uno de los hongos que más afecta tanto a rosas como a uvas es la llamada “oidio”, muy dañina si no se detecta de forma precoz y que es posible prevenir al aparecer antes en los pétalos de las rosas en forma de manchas que en las cepas.
Se dice que esta costumbre empezó a usarse en 1851 cuando en Europa entró un hongo procedente de Inglaterra, el Oidium tuckeri, que acabó con parte de los viñedos cultivados. Anteriormente las cepas estaban situadas alrededor de los monasterios y fue a raíz de los monjes cistercienses de la Begoña, en Francia, que descubrieron que los rosales que cercaban sus cepas mostraban síntomas de este hongo antes de que las propias cepas se vieran afectadas. Al verlo pudieron tratar los rosales espolvoreando azufre y evitaron su contagio a los viñedos. De esta manera, los rosales se convirtieron en plantas que sirven de alarma para detectar posibles plagas que eviten perder los maravillosos caldos que producen nuestros queridos viñedos.
¡Los rosales, a parte de alegrarnos la vista con su belleza, también nos ayudan a proteger nuestras viñas y obtener mejores vinos!