Todos los años nos hacemos las mismas preguntas: ¿cómo conservo el vino en verano, ¿a qué temperatura debo conservar las botellas abiertas?, ¿cual es la mejor temperatura para servir el vino en verano? ¡No te preocupes! Te damos unos consejos que te ayudarán a disfrutar del vino este verano 😉 

Como bien es sabido, el vino y las altas temperaturas, no se llevan muy bien. Y es por ello por lo que siempre debemos tener el vino bien conservado. En este artículo, os daremos unos consejos para poder disfrutar del vino este verano.

CÓMO CONSERVAR EL VINO EN VERANO

¿A qué temperatura conservamos el vino?

La temperatura recomendada para mantener en buen estado nuestros vinos es de entre 13ºC y 16ºC con una humedad de entre el 70 y el 80%. Los cambios bruscos de temperatura también afectan negativamente al vino. El vino tinto y el frío no se llevan muy bien, pero siempre es mejor beber un vino tinto frío, que tomarse un “caldo”.

¿Con luz o sin luz? 

Es imprescindible que nuestros vinos no sufran una luz directa, puesto que la luz del sol contribuye a acelerar las diferentes reacciones químicas que no son idóneas para asegurar un perfecto mantenimiento del producto.

Mejor con ventilación.

Para asegurar la correcta conservación es importante contar con ventilación para evitar hongos o fuertes olores que puedan perjudicar el estado del vino.

¿Cómo colocamos las botellas?

Habitualmente vemos las botellas colocadas en posición vertical, pero la posición más recomendada para la conservación es en posición horizontal, o boca, abajo, para evitar que se seque el corcho y pierda su elasticidad que es lo que consigue un cierre hermético en la botella.

¡Nunca dejar el vino en el coche!

Dejar las botellas de vino en el coche es una mala idea, ya que se alcanzan temperaturas muy altas dentro de él y por lo tanto deterioraríamos el vino.

Cocinas y comedores… ¡Mejor evitarlos!

Es posible que muchos tengáis botellas en vuestras cocinas o comedores en algún tipo de mueble para cocina. Aunque se trata de un recurso aceptable es poco recomendable puesto que tanto la cocina como el comedor son zonas que cuentan con una variación de temperatura alta y el nivel de humedad puede que no sea el adecuado para garantizar el buen estado del producto en el momento de descorcharlo. Es más recomendable dejar las botellas en un sótano o trastero.

CONSERVAR UNA BOTELLA ABIERTA

Antes de nada, debemos saber que una vez abierta la botella de vino, este empieza a oxidarse y a perder sus propiedades. Para poder lograr retener al máximo el poder de oxidación, necesitaremos mantener el vino a temperaturas bajas (en nevera) y disponer de un tapón especial para extraer el oxígeno. Lo que debemos hacer es retardar el proceso de oxidación lo máximo posible. Aunque si nos permitís un consejo fácil y económico, en el caso de no disponer de esta clase de tapones para el vacío, antes de cerrar la botella con el mismo corcho soplad dentro de la botella. Con esta acción estaremos depositando dióxido de carbono (más pesado que el oxígeno) dentro de la botella protegiendo, así, el vino de su acción oxidante. De esta manera nuestros caldos aguantaran como máximo unas 36h.

Al sentarnos a la mesa y abrir una botella, con estas temperaturas, el vino se deteriora con mucha celeridad, por lo que es recomendable conservarla con una funda fría o una cubitera con hielo y agua.

TEMPERATURA A LA QUE SERVIR EL VINO

Vinos Tintos jóvenes

Los vinos tintos jóvenes, más ligeros y menos tánicos, conviene servirlos frescos para evitar sensaciones alcohólicas, pero con la precaución de que no estén muy fríos para que los aromas se expresen en plenitud. La temperatura óptima se servicio estaría entorno a 14-15 grados.

Vinos Tintos con crianza

Por su parte, los vinos de crianza, más estructurados y tánicos, si los servimos excesivamente frescos resaltarán las sensaciones de astringencia y “dureza”, mientras que si la temperatura es elevada, los encontraremos muy cálidos y alcohólicos. En este caso la temperatura óptima sería de entre 16 y 18 grados.

Vino Blanco joven

En primer lugar, para los más jóvenes, se recomienda una temperatura ideal de entre 6 y 8ºC aunque si se tratan de vinos con más cuerpo es aconsejable servirlos a 9ºC para poder disfrutar mejor todas sus connotaciones en boca y nariz.

Vino Blanco con crianza

Para los vinos de crianza o fermentados en barrica normalmente se aconsejan temperaturas un poco más elevadas (entre 10 y 12ºC) para poder optimizar su degustación potenciando su aroma y su sabor.

Vino Rosado

Tal y como también sucede con los blancos, con los rosado debemos tener en cuenta sus propiedades para acertar con la temperatura ideal. Para los rosados más ligeros los expertos recomiendan una temperatura entre 5 y 7ºC mientras que para los que tienen mayor cuerpo la temperatura puede llegar a los 9ºC.
Estamos hablando, pues, de una media de entre los 5 y los 10ºC para poder disfrutar plenamente de los rosados.
Puesto que la temperatura de servicio es importante en vinos blancos y rosados, es necesario ser conscientes que una vez servido el vino en una copa, su temperatura tiende a subir con relativa rapidez. Por ello siempre se recomienda que la copa no se llene nunca por encima de 2/3 partes. Esto nos permitirá disfrutar de nuestro oro líquido a su temperatura ideal.

No obstante, la temperatura de servicio y consumo de los vinos depende de otros factores como la temperatura ambiente y las costumbres y gustos del consumidor. No hay mayor verdad: una temperatura para cada vino, una temperatura para cada gusto.